lunes, 2 de marzo de 2009

Ágora

Rachel Weisz se ve hermosa. Luego, uno piensa: ¿Amenábar, dirigiendo una cinta histórica-épica?

Oh, dioses.



(¡RACHEL WESIZ PARA CATWOMAN!)

domingo, 1 de marzo de 2009

Post cortito para compensar el post largo que sigue que me encantó (¡mentiraaaaa!)

1. Dios bendiga a Peter Brook. Si, Dios, no lo bendices, no tendré Dios, e iré por el mundo negándote. Bendice, mi Dios, a Peter Brook. Bendícelo.

2. Hay muchas versiones en cine de King Lear. Una de ellas la dirigió Brook. Otra es muy rusa. Otra más es la portentosa Ran de Kurosawa (¡Dios!, que te traigo finto, carajo...).

3. Lear viene a cuento porque iba a haber dos cintas de Lear. Pero el chisme está rarísimo. Al parecer, se canceló, o se cancelará, una donde Hopkins será Lear, con Keira Knightley de Cordelia y Gwyneth Paltrow de Regan y Naomi Watts de Goneril. Queda vigente otra: ¡la de Al Pacino! ¿Será?

4. Hopkins en Titus de Taymor. Es magnífico. La dignísima reconstrucción para el cine de lo que el más cruel de los textos de Shakespeare fue.



ACT III
SCENE I. Rome. A street.

Enter Judges, Senators and Tribunes, with MARTIUS and QUINTUS, bound, passing on to the place of execution; TITUS going before, pleading
TITUS ANDRONICUS
Hear me, grave fathers! noble tribunes, stay!
For pity of mine age, whose youth was spent
In dangerous wars, whilst you securely slept;
For all my blood in Rome's great quarrel shed;
For all the frosty nights that I have watch'd;
And for these bitter tears, which now you see
Filling the aged wrinkles in my cheeks;
Be pitiful to my condemned sons,
Whose souls are not corrupted as 'tis thought.
For two and twenty sons I never wept,
Because they died in honour's lofty bed.

Lieth down; the Judges, & c., pass by him, and Exeunt

For these, these, tribunes, in the dust I write
My heart's deep languor and my soul's sad tears:
Let my tears stanch the earth's dry appetite;
My sons' sweet blood will make it shame and blush.
O earth, I will befriend thee more with rain,
That shall distil from these two ancient urns,
Than youthful April shall with all his showers:
In summer's drought I'll drop upon thee still;
In winter with warm tears I'll melt the snow
And keep eternal spring-time on thy face,
So thou refuse to drink my dear sons' blood.

Enter LUCIUS, with his sword drawn

O reverend tribunes! O gentle, aged men!
Unbind my sons, reverse the doom of death;
And let me say, that never wept before,
My tears are now prevailing orators.

LUCIUS
O noble father, you lament in vain:
The tribunes hear you not; no man is by;
And you recount your sorrows to a stone.

TITUS ANDRONICUS
Ah, Lucius, for thy brothers let me plead.
Grave tribunes, once more I entreat of you,--

LUCIUS
My gracious lord, no tribune hears you speak.

TITUS ANDRONICUS
Why, tis no matter, man; if they did hear,
They would not mark me, or if they did mark,
They would not pity me, yet plead I must;
Therefore I tell my sorrows to the stones;
Who, though they cannot answer my distress,
Yet in some sort they are better than the tribunes,
For that they will not intercept my tale:
When I do weep, they humbly at my feet
Receive my tears and seem to weep with me;
And, were they but attired in grave weeds,
Rome could afford no tribune like to these.
A stone is soft as wax,--tribunes more hard than stones;
A stone is silent, and offendeth not,
And tribunes with their tongues doom men to death.


(LUEGO VIENE LA ESCENA DE LAVINIA Y, ¡PUTA MADRE, SHAKESPEARE!)

Julie Taymor y más Shakespeare (y el teatro)

No me gusta Julie Taymor. Vi Across the universe y me divertí bastante, y ya. No me gusta su Titus, pero casteó a Anthony Hopkins y difícilmente me imaginaré otro Tito, como no sea Laurence Olivier. Titus Andronicus es una obra enorme y a menudo incomprendida. Sigamos. No me gusta nada Frida, pero se aventó al ruedo con la imparable Salma Hayek y eso hay que reconocérselo tanto a Salma como a Taymor.

El mismísimo sir Laurence Olivier y su entonces esposa, Vivien Leigh (Scarlett O'Hara en Gone with the wind, por si cometiese usted el pecado de no conocerla), en Titus Andronicus de Shakespeare, dirigida por ¡PETER BROOOOOOOOOK!
Dedicada por años al teatro (adaptó El rey león a musical, ajá, fue ella, y ahora mismo está embarcada en esa rarísima noticia que es Spider-Man: El musical, sobre la peli de Sam Raimi), la Taymor tiene un par de versiones dirigidas para tele de Edipo Rey y La tempestad. Y por aquí sale el asunto: Taymor dirige actualmente una película de La tempestad.

Puse esta cara: :|

La tempestad es uno de los textos más impactantes de Shakespeare para el teatro. Todo en él es teatral y los directores que la acometen, según sé, suelen sentirse agobiados de la enorme cantidad de recursos que tienen que manejar, y felices, enloquecidamente felices, porque aquella tortura intelectual es también una fiesta al nivel emocional. ¿Un brujo y ex gobernante exiliado en una isla donde no parece sufrir el exilio, sino más bien sólo esperar la muerte? ¿Su hija, doncella salvaje y dulcísima, esperando un hombre con el que pueda empezar su propia vida? ¿Un demonio, Calibán, al que Próspero crió y luego echó de su seno, cuando intentó tomar a la hija, Miranda? ¿Y la llegada de náufragos a quienes el mar les perdonó la vida, aunque el brujo Próspero convocara, en su afán de una última venganza, la furia de los océanos? ¿Y muchos, muchos elfos de la naturaleza, contemplando las creaciones y el pensamiento de Próspero? ¡Y un ángel! ¡Un elfo atado a la voluntad de Próspero, que de ella depende!

Es todo un festín de imágenes, fantasía, música, magia, pesadillas y monstruos... damn, damn, muy propio para atraer a Julie Taymor.

Oh, Dioses.


Peter Greenaway, una mente equivalente, tiene en Los libros de Próspero la que posiblemente sea su mejor película (y una de las piezas musicales más absolutamente hermosas, más hermosas de Michael Nyman): un homenaje a la poesía que morirá con el protagonista de La tempestad, a la última intriga que es capaz de urdir; y a la belleza del deseo representada por Miranda; y a la sed de venganza y la maldad enquistada que simboliza Calibán; y la esperanza cándida, la inocencia de la magia que deberá explotar, que es Ariel, el ángel que habita junto a Próspero. Todo en la puesta en escena de Greenaway es un acierto: sus excesos coreográficos y escenográficos cobran un sentido furioso y ordenado al mismo tiempo. Ariel, por ejemplo, es interpretado por tres actores que nunca hablan: un adulto, un adolescente y un niñito, todos convocados al mismo tiempo a la esclavitud y el amor de Próspero.

Próspero, por cierto, fue John Gielgud.



Las lecturas simbólicas (alegóricas) son muy sencillas. Próspero, el protagonista, es un símbolo del propio Shakespeare: el viejo sabio que contempla la magia que él ha creado y la que él ha atraído; y que sabe que, cuando se muera, todo eso desaparecerá. Algo ha de salvar: Greenaway elige que la magia que queda libre sea Ariel, que es eternamente niño y joven y adulto. Nuestro Shakespeare, la magia que de Shakespeare tenemos, es Ariel libre: todos estos siglos, Ariel ha volado y se ha venido a presentar ante nosotros. Y Próspero no está más, pero ha salvado aquello.

El teatro es Ariel. Ariel es el teatro.

Las alegorías con los elfos de Tolkien no son accidente. Tolkien pensó varias veces en los elfos desde fuera de su propia mitología y en no pocas ocasiones tomó en cuenta a La tempestad de Shakespeare. No sé si alguna vez se le ocurrió que, en su obra, los elfos son Próspero, y Ariel son la magia de los elfos que queda en el mundo de los hombres.

Me preocupa la película de Julie Taymor. No me parece una buena directora, sino una gran productora: una experta en el arte de producir imágenes hermosas y ordenadas. Pero no me parece que acabe de penetrar con inteligencia los conflictos humanos de sus cintas. Es gráfica y plástica: su Titus, la más atinada de sus cintas, es sangriento, pero no me parece que sea apasionado. Los dos gigantescos actores protagonistas, Hopkins y Jessica Lange como Tamora, hacen tanto por sus personajes que casi se desearía verlos sólo a ellos, como bien podría decidir un director de teatro competente. Otros muy buenos intérpretes completan un reparto afortunadísimo: hoy más famoso, Jonathan Rhys Meyers es uno de los hijos de Tamora, Angus MacFadyen es Lucio el hijo de Tito, el enloquecido Alan Cumming es Saturnino, James Frain hace decorosamente al trágico Bassiano, Colm Feore aporta un poco de concreción con su Marco... todo bien hasta que captas el espíritu estético de la obra: la rabiosa gana de decir ¡Shakespeare es modeeeerrrrrrrrno!, que fracasa desde el inicio, desde la infantil mirada de alguien incapaz de encontrar, en una alegoría, la auténtica metáfora. Ya lo sabemos: Shakespeare es perpetuo. En nuestro mundo, Shakespeare es nuestro mundo de símbolos (Kurosawa es un gran ejemplo para pensar: en nuestro mundo y en cualquiera). Julie Taymor intenta un acercamiento noventero, con estética de MTV y anorexia vampiresca, a un texto clásico; y fracasa con tal estrépito que hasta acá resuenan aún los costalazos de las armaduras brillantes que pintó de azul. Su tragedia es más La entrevista con el vampiro que Shakespeare. En su película no hay modernidad: hay videoclip pero nula profundidad política o antropológica. Es una lástima: su valiente comprensión plástica de Shakespeare es ejemplar.

Bien. La tempestad de Julie Taymor incluirá esta primera noticia curiosa. Próspero será ¡una mujer! ¿No es muy joven, Julie Taymor, para perpetrar su testamento personal mediante una Próspera? La elegida es ni más ni menos que Helen Mirren, quien, siendo, como es, una actriz experimentadísima, debe estar brincando de felicidad al romper esa imposible barrera que es la división de géneros en el teatro.

Bueno...

El reparto tira de espaldas. Quita el aliento. Oh, qué reparto. ¿Qué hará Taymor con él?

Djimon Honsou, un actor intenso y carismático, mucho más acertado que lo que sus entusiastas promotores quieren, será Calibán. Alan Cumming, el Saturnino de su Titus, será Sebastian, el hermano del rey de Nápoles. Ese actor de tan hermosos recursos que es Alfred Molina será Estéfano, uno de los náufragos borrachos que encuentran a Calibán. ¡Saldrá David Strathairn, a quien reverencio después de Good night, and good luck y My Blueberry nights! Chris Cooper será Antonio, el hermano de Próspero, que usurpó su ducado. Ben Whishaw, el Grenouille de Tykwer en El perfume, será Ariel. No conozco a los dos actores que harán dos bonitos papeles imprescindibles: Felicity Jones como Miranda y Reeve Carney como Ferdinand. Un señor Tom Conti, a quien no me parece conocer pero me parece que debería, está en el casting.

Espero lo peor. Así, como en otras ocasiones, obtendré lo mejor. Y espero, fervientemente, a un director valeroso en México, que sepa dedicar un par de años de su vida a la resolución honorable de un buen montaje de La tempestad.

Es pura magia.

Pongo aquí, para terminar, un video que he encontado del final de Prospero's books de Greenaway. De verdad, hay que ver esta cinta. Es hermosísima, y Greenaway, ese artista tan equivocado de época (para desgracia suya y de todos), hace un regalo muy digno a los lectores de Shakespeare.



Al final, Ariel es libre.

Y es un niño.

(¡ARIEL!)

sábado, 28 de febrero de 2009

Emilio González, otra vez; sí: otra vez


El gobernador de Jalisco se puso a hablar este viernes a favor de la iniciativa para blindar al estado contra una eventual legalización del aborto. Eso es perfectamente normal, porque es panista y la ideología de su partido exige esa postura. Casi no hay matices.

El problema es su estilo. Su estilo singular: frívolo, descuidado e irritantemente peligroso. Lea usted este fragmento de una entrevista que concedió este viernes a reporteros:

—Oiga, y en el caso (inaudible), señor gobernador... es que usted, cuando está también de acuerdo que, pues, una madre, de alguna manera, sea obligada...

—No voy a entrar a ese tema. Las circunstancias pueden ser las que ustedes quieran, nadie tiene derecho a disponer de la vida de otro ser humano, nadie, yo creo que eso es contundente; alguien que le va mal en la vida, nadie tiene derecho a hacerlo. Miren: si les gusta la historia, chequen la iniciativa que se presentó en el sentido inverso, ¿sí?, en la Alemania de Hitler. Hitler presentó una iniciativa exactamente al revés, y yo creo que lo que están haciendo las personas que presentan la iniciativa es dignificar a la gente de Jalisco; nosotros no nos podemos equiparar con lo que hizo Hitler en Alemania. Hitler presentó exactamente lo inverso y tuvo vigor en Alemania mientras Hitler estuvo ahí. Por algo fue derrotado Hitler, ¿no?, y es como un antiejemplo de lo que no debe ocurrir.


Léalo de nuevo, usted, lectora que no puede cerrar los ojos, lector que siente ganas de golpear a alguien. Sí: el gobernador se atrevió a hablar de Hitler con esta frialdad y con esta tranquilidad. Sí: el gobernador agarra a Hitler para resolver su aversión por los opositores a la iniciativa del PAN. Sí: el gobernador acaba de darnos a entender que agarrará a Hitler para lo que se le ofrezca.

Sí.

Y ojo con algo muy delicado: el reportero no acaba la pregunta acerca del papel de la mujer, no se sabe qué iba a preguntar. Pero el gobernador la ataja justo antes y declara: "Las circunstancias pueden ser las que ustedes quieran". Ojo con eso: justo la discusión sobre la iniciativa en Jalisco ignora, curiosamente, las excepciones que ya prevé la ley penal (aquí puede usted encontrar la norma que citaré): el Código Penal de Jalisco, en su capítulo VIII, artículos 227, 228 y 229, prevé que, en caso de violación, o cuando la vida de la madre corra riesgo, el aborto no será castigado penalmente. ¡Y la iniciativa deja volando esas excepciones! ¿Irán a quitarlas, en aras de esta defensa del "derecho a la vida" que hace el gobernador, "las circunstancias pueden ser las que ustedes quieran"?

El tema es larguísimo. Es casi eterno y casi inagotable. Pero el gobernador no ayuda en nada a que lleguemos a un acuerdo. Quizá porque le interesan poco los acuerdos: quizá porque él y su partido se han acostumbrado a una cómoda vida de imposiciones en su relación con la gente. Yo estoy a favor de que se legalice el aborto: estoy en contra del aborto pero jamás sentiré simpatía por que las leyes que me rigen declaren que, como el Estado protege el derecho a la vida, cualquier clase de aborto estará penada siempre.

Y ahora resulta que, por oponerme, al gobernador le huelo a hitleriano.

Lea usted la entrevista completa aquí; la obtuve, igual que la foto, del sitio de Comunicación Social del gobernador. O léala este sábado, en la página 12 de Público.

Y piense, lectora, lector: piense usted mucho.

(DAMN, DAMN, DAMN, DAMN!)

viernes, 27 de febrero de 2009

Más verdades aburridísimas e irreprochables sobre los Oscar


1. Las tres películas con más Oscar son de corte épico: Titanic tuvo 14 nominaciones y gano 11 premios; Ben-Hur, 11 de 12; El Retorno del Rey, 11 de 11.

2. Titanic y All about Eve son las películas más nominadas: 14 cada una. La diferencia es que Titanic ganó 11 y Eve sólo obtuvo 6.


3. Luego de Titanic y All about Eve hay 8 películas con 13 nominaciones cada una y otras 8 con 12 nominaciones cada una. Luego hay 10 películas nominadas, cada una, a 11 Oscar.


4. La película más exitosa en términos de nominaciones sobre premios es El Retorno del Rey, que ganó todos los 11 Oscar a que fue nominada. En la misma situación, es decir ganadora de 100 por ciento de los premios ofrecidos, están otras tres cintas: Gigi y El último emperador (ambas, 9 de 9 nominaciones) y It happened one night (5 de 5).


5. A las anteriores les siguen: Ben-Hur (11 de 12, o un cociente de 91.6), West Side Story (10 de 11, 90.9), y The bridge on the river Kwai y Los mejores años de nuestras vidas (cada una, 7 de 8, para 87.5).

6. Una de las combinaciones más frecuentes es la de las películas nominadas a 10 Oscar que se llevan 5 a casa: en 6 ocasiones se ha presentado ese resultado. En 5 ocasiones se dio que las nominaciones fueran 9 y las películas se llevaran 5 premios.


7. Si usted quiere Oscar, revise que su película tenga un título que comience con A, como Amadeus, American beauty, A man for all seasons o Around the world in 80 days. Toma usted las películas con 5 Oscar o más tendrá una lista de 59 cintas. Entre ellas, las cintas más exitosas en términos de la relación nominaciones/Oscar son aquellas 7 cuyo título empieza con A: entre todas obtienen un promedio de cocientes de 65.3 por ciento. Les siguen las 8 cintas cuyos títulos comienzan con S: entre todas, obtienen un cociente promedio de 61.1 por ciento.

(ALGUIEN, POR PIEDAD, PÉGUEME UN TIRO)

Me saqué una espinita atorada durante veinte años

Ayer supe que soy un ruquito y no me molesta. Quiero decir: que incursiono ya con cada paso en el bonito mundo de la gente de treinta, que engorda y se hincha y se ve ridícula tratando de ligar y ahora se emborracha y ya no da risa, sino da pena. Que se arregla lo mismo para ir a una primera comunión que a un concierto de Joan Sebastian. Que se hace cosas en la cara y en el pelo para verse distinta. Que no tiene tiempo ya para nada. Que es feliz pero no quiere porque extraña ser irresponsable y ha advertido que sólo será feliz mediante la vía de sus odiosas obligaciones nuevas. Que ahora se parece a los adultos que criticaba cuando tenía 25 y el mundo parecía gobernado por moluscos mientras la gente valiosa preparaba un épico y florido golpe de estado. Esa gente que finge ser joven, pero ya no lo es.

Estaba rodeado de gente así, unas cinco mil personas, ayer en el auditorio Telmex, viendo a los Hombres G. El consuelo patético es que era el más joven de los que detecté cerca. Después de los treinta, he aquí una anotación, la gente ya no debería bailar, y mucho menos entusiasmarse. Después de los treinta es un pecado perder la compostura. Un pecado estético.

Los Hombres G empezaron a sonar en México cuando yo tenía siete años. Me sé muchas de sus canciones. La verdad es que me gustan. ¡Y eso es espantoso! A la mitad de la mayoría de los coros, me ganaba la risa. Yo estaba feliz, como haciendo una travesura; como si fuera una soltera en su despedida y le mirara la corbata de moño al estríper. Feliz, cantaba en voz alta, con los gritos de dos gordas por detrás y los brinquitos de un petardo con su novio petarda perfumados con perfume pirata del Tianguis del Sol.

Y estaba feliz.

El Info puso video y fotogalería. No puedo con la pena, sobre todo porque anoche estaba Iron Maiden en la ciudad. Damn, qué mala persona soy. Perdonadme, dioses del metal.

Los Hombres G me divirtieron. Y lo supe: estoy viejo. No le tengo paciencia a la gente y quiero insultar a cualquiera que opine distinto que yo. A todos los veo más vulgares que nunca; a todos, más estúpidos.

Y luego volteo y estoy cantando aquello de: "Es inútil que sigas mintiendo, no me puedes engañar...".

Por eso digo que me saqué una espinita atorada durante veinte años: la cicatriz dice: "Treinta" y, si te fijas bien, se lee: "Treinta, digo: ya tienes casi treinta años y te ves mal".

Supongo que el pecado se redondea de esta manera:

me río de mí mismo; lo que significa que conservo el sentido del humor.

Sentido del humor de un treintón.

Ja.

Bienvenida, vida corriente de los seres humanos.



(¡ME TIENES HASTA LA BANANA!)

jueves, 26 de febrero de 2009

Don Dustin


Dustin Hoffman es uno de mis actores favoritos. Por Kramer vs. Kramer, por El graduado, por Papillon, por Todos los hombres del presidente, por Midnight cowboy y por otras seis o siete películas donde él está increíble. Es cierto: don sir Laurence Olivier perpetró, a su costilla, uno de los mejores insultos contra los actores del Método que se han oído en Estados Unidos (la anécdota, en teoría, es apócrifa, pero es divertidísima). Pero allí sigue, don Hoffman, y basta revisar dos o tres de sus películas para comprobar que es uno de los grandes de Hollywood.

El gobierno de Francia lo honró con la Orden de las Artes y las Letras. El señor casi lloraba. Lo van a homenajear en los próximos premios César.

Me da muchísimo gusto.

Mis favoritas, velozmente revisadas, de don Dustin Hoffman; califico su trabajo, no las cintas, igual que siempre. Aclaro que no he visto Straight time.

1. Kramer vs. Kramer.
2. Midnight cowboy.
3. El graduado.
4. Papillon.
5. Wag the dog.
6. Straw dogs.
7. Marathon man (la de la broma con sir Olivier).
8. Todos los hombres del presidente.
9. Perfume: the story of a murderer.
10. Tootsie.
11. (fuera de concurso) Rain man.
12. (fuera de concurso) Stranger than fiction.


(¡OH-OH!)

Derechito desde el sitio del Info

Es que es fácil de leer y de consultar, así que sale bieeeen mucha nota.

1. A Rihanna no sólo la golpeó Chris Brown, sino que le gusta que le golpeen y, además, ¡estaba embarazada! ¡Virgen santa!

2. ¡Se murió Taurus do Brasil! ¡Arañas hipnóticas, Batman!

3. Sean Penn tiene dos Oscar, así que, cuando se burla de Madonna, lo hace con estilo.

4. Usted no fuma, pero está gordo. Ah: pos como si fumara. ¡San Judas Tadeo, protector del enfisema'sn!


5. Y, en El Universal, Una bonita fotogalería de Mickey Rourke desde 9 1/2 semanas hasta The Wrestler. Es cierto: no se le reconoce. ¡Ay, caray, Señor del Huerto!

(¡ÁNGEL DE MI GUARDA!)

Calcamonía

calcomanía.
(Del fr. décalcomanie).

1. f. Entretenimiento que consiste en pasar de un papel a objetos diversos de madera, porcelana, seda, estearina, etc., imágenes coloridas preparadas con trementina.
2. f. Imagen obtenida por este medio.
3. f. Papel o cartulina que tiene la figura, antes de transportarla.


(¡NO SE DICE CALCAMONÍA! SI USTED USA ESTA ÚLTIMA PALABRA, A MI JUICIO ES, CASI SIN REMEDIO, IDIOTA)

miércoles, 25 de febrero de 2009

Peces abisales

Los amo.





(¡MIEDO!)

Cosas del día


1. Algo está mal cuando te gusta Lily Allen. Pero es peor cuando la ves en las fotos con panteritas de la Q Magazine y te gusta más. Groar.

2. ¡Amarren a sus muchachas! Yo lo que no sé es si esta nota da indignación o da envidia.

3. ¿Le gusta a usted Pescetti? ¡Bájese muchas de sus canciones!

4. ¿Quiere usted ver Malinche, una obra de teatro local? Anótelo para este fin de semana.

0. ¿Le gustan a usted las lecturas maratónicas que organiza la FIL en Guadalajara por el Día Mundial del Libro? Pues ya se abrió la convocatoria para la próxima: vote usted en este sitio y elija entre Poe, De Maupassant y Quiroga.

(¡NO NOS DIGAN SIEMPRE "NO", QUEREMOS JUGAR A LO QUE NOS GUSTA!)

Pez con la cabeza transparente

Nota espectacular. Y además, todo quedó ya claro. Sí: se le ve todo. Es una especie particularmente extraña, porque además tiene ojos "tubulares", que reacomoda dependiendo de sus necesidades. Es la Gorgona de los peces, pues: si está comiendo pero necesita vigilar que no vayan a comérselo, pues mueve un ojo dentro de la cabeza para vigilar hacia otros sitios. Por si fuera poco, tiene, además, una aleta plana muy peculiar que le permite desplazamientos natatorios únicos.

Además, es muy bonito.



Soñé con peces anoche: unos desmesurados animales vivían, de repente, en la pecera de mis diminutas mascotas regulares. Intentaba mudarlos a otro acuario y uno de ellos, con forma de salamandra o de lenguado, brincaba y caía al piso. Cuando intentaba echarlo al agua, tenía la consistencia y la silueta de un gato que llorara para que no fueran a mojarlo. El agua lucía no sucia, pero sí llena de un poso denso y café.

He tenido estos sueños a menudo.

(¡SE PUEDE VER LO QUE PIENSA!)

Ágora, Amenábar, Weisz, Hipatia: espectacular


El País difunde hoy imágenes y un breve artículo sobre Ágora, la nueva cinta de Alejandro Amenábar, con Rachel Weisz como la célebre Hipatia en la Alejandría del siglo IV. Se ve increíble. Ya nos daremos cuenta si las fotos dicen mucho o poquísimo sobre la cinta en general. Y qué hermosa es la señora Rachel Weisz: ¡que ella sea Gatúbela!

(WOW)

martes, 24 de febrero de 2009

Hora de la ley antiaborto

Patéticamente, los patéticos diputados de Jalisco, el estado donde vivo, están discutiendo la patética "ley antiaborto", con la evidente intención de sacar votos siquiera de entre la gente que promueve esta clase de ideas. El problema no es que esto ocurra en un contexto patético tal. El problema es que ya está prácticamente aprobada. El problema es que castigará a quien viole el "derecho a la vida" de los embriones humanos. El problema es que una mujer que se practique un aborto cometerá un crimen y deberá ser castigada. Y que el resto del gobierno estatal está feliz. Feliz.

Espero que se sientan muy felices, sucios ladrones sinvergüenzas, cuando sus hijas tengan que practicarse abortos, no lo confiesen en casa y terminen ya no digamos con un gancho para la ropa en el útero, sino con una responsabilidad penal para arruinarles el resto de la vida siguiente.

Ésta es una hora vergonzosa. Muy vergonzosa.

(¡ANULE USTED SU VOTO!)

Columnas de Milenio

1. Que viva el placeeeer, que viva el amoooor.

2. Antier intentaba definir mi relación con el catolicismo. Dije: "Soy agnóstico". Quizá no lo sea. Quizá sólo soy cristiano, en términos de mi relación con Jesús. La columna de Roberto Blancarte alude a un libro que define con bastante detalle esa relación. Opino que la religión debería ser algo íntimo, privado y casi secreto, algo que se revelara sólo a muy cercanos amigos y seres queridos. Afortunadamente, la historia quiere que creamos la leyenda del Cristo; y yo la creo. Secreta e íntimamente, la creo toda.

3. La columna de Juan Pablo Becerra-Acosta. Me importa. Estoy convencido de que una de las preocupaciones más urgentes de los candidatos y precandidatos en campaña debería ser advertir acciones específicas para resolver los problemas internos de las policías preventivas del país: ¿cómo hacemos para que nuestros policías estén más seguros de que su empleo es digno y decente? ¿Cómo hacemos para que se comprometan con su obligación social? ¿Cómo les garantizamos que sus familias obtendrán beneficios enormes, auténticos privilegios, de la condición que les otorga su empleo? ¿Cómo les decimos: "Hagan esto, y todos los recompensaremos"? Y, en un nivel más personal, ¿cómo hacemos para que los ciudadanos creamos que nuestros policías son servidores públicos que merecen nuestra confianza, nuestra estima y nuestra admiración, que ahora mismo les negamos porque, bueno, la enorme mayoría se lo merece?

Tengo todo el año pensando en el tema, no porque se me vaya a ocurrir una solución, sino porque cada vez me parece más necesario que este país, que se despeña por el abismo del crimen organizado con los ojos cerrados ("si no me pasa a mí, entonces no pasa nada"), le tome la mano a los policías y sienta que puede no tener una relación cordialísima y festiva, pero sí comprometida y seria. Quiero confiar en mis policías: quiero confiar en que me librarán del franelero que amenaza mi auto si no le pago la diaria extorsión, lo mismo que del temible vendedor de droga al por menor que vive en mi cuadra; quiero confiar en que vigilarán mis calles de noche y que, si me ven caminando por allí a las dos de la mañana, no me obligarán a vaciar mis bolsillos nomás porque les parecí sospechoso; quiero confiar en que, si se desata una balacera en avenida Patria a las doce del día un lunes, con las balas yendo hacia todos lados, cuando vea sus lucecitas rojas y azules y reconozca sus bólidos traqueteantes a cien por hora y en sentido contrario por el carril de enfrente, pensaré: "Carajo, al menos ya llegó la policía".

(AHORA SOY LIBRE, QUIERO A QUIEN ME QUIERA...)

Mio, Mao, Mio, Mao, lala, lalalá!



(LALA, LALALÁ!)

Los sexos de Miller

Hay sexos que se ríen, y hay sexos que no hablan
hay sexos histéricos, en forma de ocarinas.

Hya sexos que comienzan casi siempre en la cocina.

Hay sexos lujuriantes y sexos navegantes
preparados como yates porque gozan desdenantes.

Hay sexos masoquistas que se cierran como ostras
y tienen conchas duras y, quizá, una perla o dos adentro.

Hay sexos puercoespines, que sueltan púas y
agitan banderitas de Navidad.

Hay sexos caníbales, hay sexos ditirámbicos,
hay sexos que estornudan y nomás dejan la duda.

Hay sexos religiosos, que huelen
como los adventistas del séptimo día
y están llenos de abalorios y migas de pan.

Hay sexos telegráficos que dejan la mente
como código Morse: punto y raya.

Hay sexos políticos, saturados de ideología.

Y hay sexos con los que te tropiezas una vez en la vida, una vez en la vida,

Y hay sexos hechos de pura alegría.

(LILIANA: ¡TE AMO!)

Casi un haikú, muy desafortunado

Prefiero a mi gato
Huyendo feroz
Que a tu calma presencia.


(DAMN, DAMN, DAMN, DAMN: ¿HAIKÚS, AHORA?)

¡Se murió Vitola!


La señora Fanny Kauffman tenía 84 años de edad. Es una buena edad para morirse, supongo. Pero no opinaré más ni sostendré el comentario anterior, porque hay pruebas científicas de que no me he muerto. Lo lamento por esto: desde Vitola, creo que no ha habido una tan portentosa y entera actriz de comedia en el cine mexicano. Hago cuentas y, ahora mismo, no recuerdo a ninguna. Era como la hermana perdida (en México) de los hermanos Marx. Era como el casting que le faltó a Singin' in the rain para completar el número del loquito que es amigo de Gene Kelly. Ya la hubiera querido Liliana Felipe para adornar sus shows de viejas chingonas, pero de las chidas de verdad. Era, Vitola, la mejor flaca del mundo. O, bueno: un enorme ejemplo para las flacas.

Reencarne en alguien tan divertida y tan talentosa como usted, señora Vitola: nos va a hacer falta, no como otros mamones que van y se mueren y no le importan a nadie.

Digo yo.



Kate

Hay gente que nace así, como ella: es una artista en forma y en el mejor momento de su carrera. Y es simpatiquísima, carajo. Ya se le veía venir, se veía su enorme talento en Heavenly creatures, y no había más que confirmarlo con Sense and sensibility. Su Ofelia es ejemplar. Su Rose en Titanic dignifica una película por otro lado demasiado mal apreciada. Su Iris Murdoch es brutal, tan tremenda como su Clementine rabiosa y visceral de Eternal sunshine... Pero sus películas más recientes son auténticas obras de arte de la actuación, bofetadas en las vulgares lenguas de quienes opinan que en Hollywood se hace un cine irrelevante. ¡Si se callaran tan sólo un momento! Vayan a ver ya mismo Little children: vayan a ver a Kate Winslet convertida en una madre de familia desbarrancándose hacia la necesidad de amor. Véanla en The Reader, sí, una cinta afectada pero, por eso mismo, una mayor demostración de su talento. Y, sobre todo, véanla, ya, ahora mismo, en Revolutionary road: una auténtica cátedra de actuación y una poderosa aventura en el mundo del realismo psicológico. Vea usted a Kate Winslet y descubra a la mejor actriz de su generación en el cine comercial del mundo. ¿No se morirá de ganas, después, usted, de verla en el teatro, vívida y tibia, latiente e incontenible?



(LA BOTELLA DE CHAMPÚ!)