miércoles, 21 de noviembre de 2007

Ideas sobre el canibalismo

1. Que es un asunto tan exageradamente moral, que termina por ser estético (usted perdonará, don De Quincey).

2. Que cualquiera que llegue a cocinar a alguien, debe tener la resistencia moral o la fineza estética suficiente para llegar hasta el final de su obra: no nada más cueces la carne del ser humano al que habrás de comerte, también aderezas y sazonas y preparas y adornas.

3. Que Mazzy Star algo se traía con aquella cosa tan linda que era "Fade to you". ¿Recuerdan la letra, cuando hablaba aquello de "a breath that's true"? "You live your life, you go in shadows, you'll come apart and you'll go black: some kind of night into your darkness colors your eyes with what's not there...".

(FAAAAADE INTO YOUUUU)

Impactante hallazgo y convicción repentina

Mi espalda no me recuerda a nada.

Nunca me la he visto.

¡Quiero verme la espalda!

(AAAARGH!)

lunes, 19 de noviembre de 2007

Carcharodon megalodon

Escala: tiburón blanco contra megalodón. Se ve méndigo. Estaba méndigo
La cosa era un animal emparentado con los tiburones, y se da la circunstancia de que parece una especie de hermano mayor, el hermano mayor bruto, del gran tiburón blanco. Las comparaciones, odiosas por lo regular, se vuelven fantásticas con el carcharodon megalodon. Por su mandíbula habría cabido usted con tanta sencillez que el bichito no habría tenido que masticarlo siquiera. Sus dientes son del tamaño de una mano humana. Habría medido entre 15 y 25 metros de longitud. Toda una verdadera bestia.

Luego están los foros de zoología, zoología prehistórica y criptzoología, que apasionan a ociosos cuyas imaginación se pierde en marasmos más allá de lo fantástico, donde lo vulgar aterra a lo fantástico. Y discuten si existe o no actualmente. Y uno piensa: y, si existiera, ¿no sería mejor que no lo conociéramos nunca? El océano ya es bastante oscuro, y nos repele de tan evidente manera, con tan insistente indignación.

Los secretos del universo no merecen nuestra ansiedad pornográfica.

(GRACIAS, SEÑOR, POR NO SITUARNOS EN EL MIOCENO)