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martes, 24 de noviembre de 2009

A lomos de un hipogrifo


Harry Potter and the prisoner of Azkaban, de Alfonso Cuarón, es pura belleza. La música, la puesta en escena, la fotografía sensacional de Michael Seresin, una notoria elección y dirección de actores —la gran aparición de los benditos David Thewlis, Michael Gambon, Timothy Spall y san Gary Oldman— que incluye un buen trabajo, por primera vez, de todo el elenco de niños, un ritmo increíble, un guión divertidísimo, momentos de auténtica belleza siniestra y hasta el mejor coro de sapos de todos los tiempos. No sé cómo no disfruto más esta cinta que, seguro, compraré: la he rentado y la he visto esta noche; tiene la historia menos entretenida de todas las de la saga, pero, sin duda, y junto con su secuela, The Order of the Phoenix, la mejor narrada.

Sobre todo, tiene esa secuencia y ese pretexto que recuerdo todo el tiempo como piezas de un sueño bonito: Buckbeak, un hipogrifo inverosímil, tan adorable y tan impredecible como un gato pero de 500 kilos de peso y con garras de espolones más traidores que las de un casuario de mal humor. Tratado como un adolescente, vigilado como un niño, humillado como sólo pueden humillarte cuando tienes trece años y tu dignidad está en juego cada tercer minuto del día, Harry Potter se anota un triunfo de honor cuando consigue domar, a fuer de gallardía, al gigantesco animal. Hagrid lo carga y lo pone sobre el lomo de Buckbeak, y el hipogrifo galopa como enloquecido y agita sus alas colosales y gana los aires, libre, salvaje, ingobernable y hermoso, una fuerza de la naturaleza encantada por rozar la superficie del lago con las patas en medio de un vuelo a sesenta kilómetros por hora. Ahora, ignoro si narro esto en orden, pero no importa: Harry Potter aprieta las piernas alrededor del cuerpo de Buckbeak, sabe que, si se suelta, caerá y se matará del puro golpe, pero advierte el placer del hipogrifo, su delicadeza de bestia bajo el cielo dorado y frente al horizonte sembrado de árboles oscuros, por encima de la quietud de un espejo; así que se yergue sobre su montura, se atreve a abrir los brazos: está volando. Nadie que vuele puede estar triste, ser miserable o desear la muerte. Todos los que vuelan se dejan secuestrar por la caricia eléctrica de la felicidad.

Así que Harry grita, grita de alegría. Y su grito se pierde en el bosque y se eleva otra vez a lomos de un hipogrifo.

Más adelante, Sirius Black huye montado en Buckbeak, como un vaquero tenebroso en una película de John Wayne. Es audaz y temerario. Pero nada como tener trece años y gobernar el universo mientras vuelas. Alfonso Cuarón le regaló esa escena a cualquiera que quiera recordar que, un día, fuiste libre, fuiste libre y feliz. No tengas miedo, te dice el imposible pájaro con cuerpo de león. No tengas miedo.


(MISCHIEF MANAGED!)

lunes, 10 de agosto de 2009

Goldenthal y otras cosas

1. Elliot Goldenthal, ganador del Oscar por Frida en 2002 y autor de varios soundtrack, volvió al trabajo este año con la hermosa y emocionante banda sonora de Public enemies, sin duda la película más importante en lo que va del año. Aquí hay una interesante entrevista al respecto que le hizo Time.

2. Buscando info sobre míster Goldenthal, halleme con este blog, Scoremusica, y este foro, Sarajevo X, desde donde se pueden bajar soundtrack varios.

3. Cuba está jodida. ¿Se imagina usted que su país se quede sin papel sanitario?

4. ¿Usted ha leído algo de Vicente Aleixandre? Yo tampoco. Ganó el Nobel y El Mundo le dedica este especial por los 25 años de su muerte, con interesantes propuestas plásticas acerca de su pbra.

5. Volví el viernes de vacaciones por Oaxaca. Apenas el domingo, qué timing pésimo, El Universal publica este especial viajero. Chale.

6. Mataron a la abogada Raquenel Villanueva. Chale.

7. ¿Hace cuánto que no lee usted Piedra de sol? ¡Órale!

(ÁMONOS!)

domingo, 9 de agosto de 2009

No puedo ir contigo

Como uvas. Estoy leyendo una novela de Pérez Gay sobre la senilidad de sus dos padres, la Ciudad de México que se le perdió y su propia vejez. Por supuesto, recuerdo aquel cuento de Julian Barnes sobre sus padres ancianos que se divorcian cuando él se enamora de otra mujer, con la que se mudará para ser maltratado a los golpes. Lo impresionante es que escucho The dark side of the moon de Pink Floyd y, por un extraordinario día, todo junto, relato y vetusto álbum, tiene sentido.

Debo ir a la calle.



(THE SUN IS THE SAME IN THE RELATIVE WAY, BUT YOU'RE OLDER)

domingo, 26 de julio de 2009

Este blog

Más afectado por los altibajos emocionales de su autor que por el mundo y las noticias que glosan los periódicos, menos afecto al melodrama que a la poesía de la tragedia, más afecto a la comedia venenosa y a la inteligencia que a la erudición, este blog es Carga un rifle Van Zorn desde su mecedora, de título inspirado en la feliz novela de Michael Chabon, y escrito por un sujeto cerca, ya tan cerca de los treinta: donde uno echa de su vida a los amigos para arrepentirse siempre y siempre negarlo, donde uno se casa y emplea su esperma en hacer que germinen esperanzas increíbles en lugar de los horribles cuentos y poemas y las novelas lamentables y los ridículos textos que pergeñó creyéndose listo pero sabiéndose ridículo. Mi nombre es Iván González Vega, el 2 de enero cumplí 29 años, estoy enamorado, tengo dos gatos, viajaré con mi madre a Oaxaca y soy incapaz de escribir las veintisiete novelas que he llevado desde mi adolescencia en la cabeza. Prefiero fotografiar a mi gato Pino o a mi gata Pan que sentarme a hacer ese cuento sobre un fotógrafo que descubre que su cámara retrata solamente los defectos de las personas, prefiero planear limpiezas étnicas que en cualquier caso me desfavorecerían en lugar de escribir esa novela futurista acerca de un mercenario arrepentido de perpetrar eugenésicos atentados que se vuelve contra sus dueños y calladamente cumple con la misión detestable que le manda la especie como nos la manda a todos: salva a los otros aunque los desprecies (tú lo sabes, tú, que me estás leyendo, tú, que los odias, que te ríes de ellos, que no los necesitas, que sacrificaste tanto para adorar a tres o cuatro y prescindir de todos los demás: tú sabes que es verdad y prescindes de mí, pero aún nos queremos). Prefiero hacerme responsable de efímeros discursos frente al espejo en lugar de disciplinar mis hábitos y hacerlos ceñirse al rigor del entrenamiento, del ejercitamiento, del estudio y de la concentración. Yo he vivido a las cuatro de la madrugada más de lo que casi todos los seres humanos vivieron en las horas del día y del sol en que anduvieron despiertos. Adoro a Tolkien, a Borges, al vino tinto a temperatura ambiente, a Beethoven, al Réquiem de Mozart, a Woody Allen, a Ang Lee, a Russell Crowe y a Tony Leung Chi Wai, a Shakespeare, a Jardiel Poncela, a cosas concretas y específicas, al perfume de la piel de la mujer que quiero más que a cualquier revolucionaria idea que mente humana haya sabido gestar —nada mata más que una revolución— y he abjurado del catolicismo para jurarme cristiano. Debo ir a dormir ahora. Ésa es la verdad. Y he abandonado este blog últimamente porque tengo en qué ocuparme, así que no me culpen. Aquí estoy. Necesito escribir. Ya lo haré bien, ya lo haré bien. No me pierdan la pista. No estoy completamente hundido. Soy sólo un viejo minotauro medio ciego tambaleándose camino a la barra de la Alibi's Tavern. Ya voy. Ya voy allá.

(GRACIAS)

sábado, 25 de julio de 2009

Observación casual

A un metro de mí, está parada una mujer que tiene todos los rasgos físicos —estatura, fisionomía, líneas craneales, cabellera rizada, voz, movimientos, velocidad de desplazamiento, olor corporal y, según intento confirmar, incluso barbas— de los Enanos de Tolkien.

Quiere ser simpática.

Yo le cortaría la cabeza de un hachazo, si se elevara un poco más respecto del suelo.

(BARUK-KHAZAD!)

lunes, 1 de junio de 2009

No es la felicidad, sino la falta de espacio para la tristeza (post 2,004)

Van Zorn ya pasó de los 2,000 posts. Estoy muy contento: jamás pensé que algo tan irrelevante como hacer un blog me proporcionara tal posibilidad de distraerme de mis propias broncas —algunos lectores habrán deducido mi enfermedad, que sufro, gracias a la buena fortuna, con complicaciones mucho menores que otras personas. He conocido a dos o tres lectores muy interesantes, he recibido pocas mentadas, fui llamado bebé mental una vez y, en general, me he enfrentado al retrato de mis intereses.

¿Puro onanismo? Quién sabe, pero, ¿a quién no le gusta hacerse cositas? ¿Eh? ¿Ehé? Ríanse bien, dejen salir la risa. A usted también le gusta, no se haga, no se haga; bien que se le nota.

Gracias por seguir este blog, por dejar sus pocos pero valiosos comentarios, por atender mis "batallas con lo cotidiano" según lo definió un articulo de la Wikipedia y por prestar un poco de atención a mis intereses para descubrir que, a veces, son intereses de ustedes también, amables pocos lectores. Ahora tengo tanto que hacer, tantos proyectos pendientes, tantas ideas para desarrollar, tanta labor personal que merece mi disciplina y mi dedicación humilde, tantas cosas más además de Van Zorn, que no soy feliz —quién podría—, pero, al menos, no le dejo tanto espacio a la tristeza. Está allí, como los monstruos debajo de las camas de los niños: si tu hijo se va a dormir distraído aún por un buen día, olvidará a la bestia que lo acecha cuando apaga la luz; seguirá allí, con sus garras sucias y poderosas, con sus colmillos afilados, con sus fauces babeantes, con su malicia ávida, con su hambre de miedo y desesperación; allí estará: no se irá nunca. Pero tu hijo habrá decidido ignorarla esa noche, y no podrá hacerle daño.

Van Zorn me ha distraído un poco en los últimos dos años de lidia contra mi monstruo bajo la cama. Sigue ayudándome, y ahora he ganado otras armas. Es mi querido diario, mi libretita de notas, mi Moleskine rayoneada y con las hojas sueltas, sucia de polvo de la mochila donde la guardo. Es extremadamente personalísimo. Y, por la paciencia que comporta asomarse a él no siendo Iván González Vega, digo de nuevo: gracias, pocos lectores, por sus breves minutos amables en este ridículo y sincero territorio.

Aquí andaré, je.

(SNIF, SNIF)

lunes, 11 de mayo de 2009

Sacado de una notita del Facebook

Me gustan: los días con muchísimo viento y ver cómo hacen ruido las hojas en los árboles; los días nublados y fríos, que ponen de ánimo tristón a la gente, pero que a mí me hacen muy feliz; los gatos; y los perros, si son simpáticos y educados; los viajes largos en carreteras bajo el sol brillante; los calzones tipo bóxer; los buenos actores de teatro; el café de sabor muy concentrado y sin azúcar; el mamey, en todas sus formas; el aguacate, en todas sus formas; el Cirque du Soleil; los acróbatas en general y, sobre todos, los contorsionistas; las personas talentosas cuando son humildes y las personas humildes cuando son talentosas; las tardes en paz con mi(s) gato(s) y yo escuchando a Morrissey; los paseos en bicicleta; los patines; las voces de la gente que lee; las voces de la gente que canta; los cigarrillos Ducados y una perdida marca que se llamaba Luchadores, de Zacapu, aunque ya no fumo; la cerveza oscura de barril, helada; los niños inteligentes; la gente grande que todo lo arregla cocinándote algo sabroso; las salsas picantes; los juegos de mesa; los rompecabezas; los trenes; la fe de la gente cuando es honesta; las historias de amor fracasadas que ya se superaron; Nueva York y, sobre todas las cosas, el alucinante paisaje de Times Square en una noche de gentíos; la lengua en los besos; Pollock; los suicidas que se arrepintieron y han jurado no volver a intentarlo; los ojos azules; los juegos de cartas; recibir correos electrónicos; La Castañeda; la absoluta ausencia de automóviles; el olor de los libros recién abiertos; la niebla; la nieve; la lluvia y Gene Kelly cantando debajo; Russell Crowe casi en cualquier película; las fresas y las zarzamoras; los “Estaba pensando en ti”; casi todo lo que filma Woody Allen; los Hermanos Rincón; Pescetti; ir de pesca al mar; cualquier gran felino; imaginar cómo habría reaccionado Jesús el Cristo si…; las iglesias extrañas, como la de Quiroga; las historias de naufragios; las historias de cicatrices; la sonrisa de Claudia al final de Magnolia; la avenida Libertad cuando no hay gente; Scherezada; los abrazos en silencio; la calma; esa especie de colisión alegremente dolorosa que nunca dejas de sentir cuando descubres un poema que te ha explicado con claridad el universo; Me llamo Rojo; reír incontrolablemente; mis abuelas; los tiburones cuando matan; las piernas de mujeres; los mapas; Oscar Wilde, los hermanos Marx, Enrique Jardiel Poncela y las películas de Billy Wilder; Audrey Hepburn y sus sonrisitas de niña cándida: debe haber sido una pervertida bruja de irrepetibles proezas eróticas; las tortas de don Pepe frente a la Plaza de la Bandera; volar en avión; Chaplin; James Stewart; Liam Neeson; William Hurt; los maestros de escuela que adoran dar buenas clases y han entendido que su destino es ser sabios; la gente que escribe y no anda presumiéndolo; la gente que llora con las historias épicas; Grace Kelly; Humphrey Bogart e Ingrid Bergman incapaces de decirse adiós; Grady Tripp; Beatriz, Beatriz Elena, Beatriz Elena Viterbo, Beatriz querida, Beatriz perdida para siempre, soy yo, soy Borges; los escorpiones; los meseros solícitos y discretos; Stitch; los Potros de Indianápolis; los lagos a donde se puede ir a nadar; los baños de tina que duran horas; la embriaguez asombrosa del auténtico ajenjo; la tentación del opio; Sherlock Holmes; los barrios que se quedan solos los fines de semana; el whisky; el viejo Santiago; el Adriano de Marguerite Yourcenar; la voz que narra en Moby Dick; la discusión inútil e irreconciliable que podríamos haber tenido con B. Traven mientras escribía La rebelión de los colgados y El General; Buster Keaton; la gente que sí sabe tocar guitarra y disfruta de cantar canciones; los libros maravillosos que pudieron haber sido los libros de Harry Potter; caminar, caminar hasta que los pies laten de cansancio y te duelen por la mañana siguiente; los baños de vapor; Mozart; las enchiladas y los chilaquiles bien hechos; Caruso cantando aquello de “Una furtiva lágrima…”; casi cualquier ave si está volando; mis tíos cuando se ponen en plan carpintero y hacen que toda una casa huela a madera y a brocas de taladro sacando polvo de serrín; hablar solo; hablar a solas; leer teatro en voz alta; Gandalf; las espinacas; mis propios poemas; las escapatorias triunfales; el arroz rojo; cuando alguien ayuda a quien se ha caído en la calle; la luz del sol del ocaso que arroja manchas naranjas o rojas sobre las paredes y las azoteas y los árboles aunque el cielo esté morado de tan oscuro; las salas de cine vacías; las chamarras negras; flotar en el agua y cerrar los ojos; los calcetines con dedos; todos los dinosaurios; desvelarme; el vino; en general, cualquier jornada de trabajo duro que termine con un: “Ah, valió la pena”; Shakespeare; la sangre; los castillos; irse de casa; volver a casa; Ana.

(CHALE)

domingo, 3 de mayo de 2009

Tuit


Yo nunca me siento atrapado en casa ni encerrado en la ciudad. Nunca. Pino a veces quiere salir, pero se perdería. Pino y yo escuchamos el st de 3:10 to Yuma, bebemos cerveza y comemos espinacas. Todo es placidez y relajamiento. Viva Marco Beltrami.

PS
Qué maravilla es este soundtrack.



(TUIT, TUIT)

domingo, 5 de abril de 2009

Descubrimiento

Últimamente, no me he sentido enfermo. Los días pasan con la lentitud de las horas que impiden que las llenes; inútiles, se prolongan las horas; nada hay más irrelevante que tu conciencia del tiempo que se te va. Envejeces, y no haces nada contigo mismo. Estás enfermo.

Yo vivo todo lo anterior, pero he aprendido —en el ansia, en la curiosidad, en los proyectos— a reírme de una dolencia que ya no me espanta: sé, al menos, que no es todopoderosa.

Estoy vivo.

No me siento enfermo.

Sé que nunca me curaré. Sé que llevaré conmigo esta marca en la frente hasta el final de mis días. Así viva cientos de años, Dios no ha de quitarme el tatuaje que me puso.

Pero ahora mismo sonrío y digo:

sigamos adelante.

No me siento enfermo.

(¡MIAU!)

lunes, 9 de marzo de 2009

Post 1,800: Watchmen y un lunes gris

1. Parodia de Watchmen.



2. Hoy hay recorte de personal en el diario. Nos dejarán más al rape que Lex Luthor. No sé qué decir. Ese sitio ha sido mi empleo por diez años. En el fondo, lo quiero. Si sobrevivo, será lamentable; si me corren, será lamentable. ¿Qué pena será más fácil de tolerar?

3. Otra parodia de Watchmen.



4. Este post debería ser mejor.

(WHO WATCHES LOS CONTADORES DEL GRUPO?)

viernes, 27 de febrero de 2009

Me saqué una espinita atorada durante veinte años

Ayer supe que soy un ruquito y no me molesta. Quiero decir: que incursiono ya con cada paso en el bonito mundo de la gente de treinta, que engorda y se hincha y se ve ridícula tratando de ligar y ahora se emborracha y ya no da risa, sino da pena. Que se arregla lo mismo para ir a una primera comunión que a un concierto de Joan Sebastian. Que se hace cosas en la cara y en el pelo para verse distinta. Que no tiene tiempo ya para nada. Que es feliz pero no quiere porque extraña ser irresponsable y ha advertido que sólo será feliz mediante la vía de sus odiosas obligaciones nuevas. Que ahora se parece a los adultos que criticaba cuando tenía 25 y el mundo parecía gobernado por moluscos mientras la gente valiosa preparaba un épico y florido golpe de estado. Esa gente que finge ser joven, pero ya no lo es.

Estaba rodeado de gente así, unas cinco mil personas, ayer en el auditorio Telmex, viendo a los Hombres G. El consuelo patético es que era el más joven de los que detecté cerca. Después de los treinta, he aquí una anotación, la gente ya no debería bailar, y mucho menos entusiasmarse. Después de los treinta es un pecado perder la compostura. Un pecado estético.

Los Hombres G empezaron a sonar en México cuando yo tenía siete años. Me sé muchas de sus canciones. La verdad es que me gustan. ¡Y eso es espantoso! A la mitad de la mayoría de los coros, me ganaba la risa. Yo estaba feliz, como haciendo una travesura; como si fuera una soltera en su despedida y le mirara la corbata de moño al estríper. Feliz, cantaba en voz alta, con los gritos de dos gordas por detrás y los brinquitos de un petardo con su novio petarda perfumados con perfume pirata del Tianguis del Sol.

Y estaba feliz.

El Info puso video y fotogalería. No puedo con la pena, sobre todo porque anoche estaba Iron Maiden en la ciudad. Damn, qué mala persona soy. Perdonadme, dioses del metal.

Los Hombres G me divirtieron. Y lo supe: estoy viejo. No le tengo paciencia a la gente y quiero insultar a cualquiera que opine distinto que yo. A todos los veo más vulgares que nunca; a todos, más estúpidos.

Y luego volteo y estoy cantando aquello de: "Es inútil que sigas mintiendo, no me puedes engañar...".

Por eso digo que me saqué una espinita atorada durante veinte años: la cicatriz dice: "Treinta" y, si te fijas bien, se lee: "Treinta, digo: ya tienes casi treinta años y te ves mal".

Supongo que el pecado se redondea de esta manera:

me río de mí mismo; lo que significa que conservo el sentido del humor.

Sentido del humor de un treintón.

Ja.

Bienvenida, vida corriente de los seres humanos.



(¡ME TIENES HASTA LA BANANA!)

miércoles, 25 de febrero de 2009

Pez con la cabeza transparente

Nota espectacular. Y además, todo quedó ya claro. Sí: se le ve todo. Es una especie particularmente extraña, porque además tiene ojos "tubulares", que reacomoda dependiendo de sus necesidades. Es la Gorgona de los peces, pues: si está comiendo pero necesita vigilar que no vayan a comérselo, pues mueve un ojo dentro de la cabeza para vigilar hacia otros sitios. Por si fuera poco, tiene, además, una aleta plana muy peculiar que le permite desplazamientos natatorios únicos.

Además, es muy bonito.



Soñé con peces anoche: unos desmesurados animales vivían, de repente, en la pecera de mis diminutas mascotas regulares. Intentaba mudarlos a otro acuario y uno de ellos, con forma de salamandra o de lenguado, brincaba y caía al piso. Cuando intentaba echarlo al agua, tenía la consistencia y la silueta de un gato que llorara para que no fueran a mojarlo. El agua lucía no sucia, pero sí llena de un poso denso y café.

He tenido estos sueños a menudo.

(¡SE PUEDE VER LO QUE PIENSA!)

martes, 10 de febrero de 2009

Crisis postera

Lo único que me ha movido a postear es la muerte de James Whitmore, ocurrida ya hace dos días. Escucho a Pulp en casa. Juego con Pino. Bebo el mejor vino del mundo.

Me extraño.

Estoy bien, pero me extraño mucho.

(MIAU)

miércoles, 4 de febrero de 2009

"Creo que nunca tuve ningún sueño"

Un post de La Tetona de Fellini, blog sobre cine bien hecho donde los haya, me recordó algunas tentaciones dramáticas de la adolescencia y me hizo recordar la necesidad de ver más Frankenheimer. ¡A bajar el Emule!

(PERO SEGURO NUNCA FUE EL DE SER VAN ZORN)

domingo, 4 de enero de 2009

Odio a Nullah, amo a Lotte, no puedo olvidar Slumdog millionaire


1. Australia fue, este sábado, la primera película que vi en el año. Reposada mi primera impresión, mi juicio es demoledor e inmutable: odio a Nullah, el niño medio retrasado mental con discurso de retrasado mental y medio (con perdón de los retrasados mentales del mundo) que narra (algún verbo hay que usar) la épica historia de una aristócrata bellísima y el excesivamente viril domador de caballos que la acompaña, dedicados cada uno a las labores propias de su sexo. El malo es David Wenham y está sensacional. Nicole Kidman es tan buena que uno quiere ponerse de pie y aplaudirle. Hugh Jackman se saca la espinita de muchos otros trabajos dramáticos donde nomás no llegó al nivel necesario. Y eso se explica fácil: la cinta es un desopilante resumen de lugares comunes del drama épico romántico, una especie de homenaje histérico a Gone with the wind y otras pelis del tipo. Es tan divertido el modo en que se hilan los episodios de la película, que la cinta resulta casi un clásico instantáneo. Y entonces notas la mano de Baz Luhrmann, capaz de infamar Romeo y Julieta y el único capaz de arruinar una ruina como Moulin rouge!: el monstruoso niño narrador, un presunto mestizo descendiente de un médico brujo, inspirado en los ojos CGI de Amélie y mezcla dura entre el Michael Jackson de los Jackson 5 y el Zapata de Alejandro Fernández. ¡Y todo lo bueno de la cinta se viene abajo! Lo que es yo, sale el chico y a los cinco minutos ya quiero que lo maten. Pero no lo matan, carajo. No lo matan. Ni modo. Nullah, se llama. Si lo ven por allí, péguenle un buen zape de mi parte.


2. Hoy, más snob, fui a ver En la orilla del cielo, o Auf der anderen Seite, la más reciente cinta de Fatih Akin en Guadalajara. Mi anterior experiencia con él fue Gegen die wand. De ambas me queda un penetrante amor por Estambul, una grave necesidad por aprender alemán y la desesperación de quien jamás trabajará con uno de sus directores automáticos en favorito. La cinta tarda en arrancar. Luego se pone interesantísima. Luego aparece Lotte. Lotte es la alemana más bella que haya aparecido en una pantalla de cine; la actriz en cuestión se llama Paty. Ámala y desespera, lectora impresionada, arrobado lector. Leo que es actriz de teatro (1 y 2)Otra observación: la cinta exuda un clarísimo tufo a Guillermo Arriaga; curiosamente, bajo el perfume mencionado, bulle fragante un cine original, sincero, humanísimo y, oh sorpresa, más cristiano que san Pedro (sumiso, humilde, piadoso... resignado a la condenación): el del joven Akin. Este lunes es el último día que esté en el Cineforo; luego, quién sabe en dónde podrá usted verla. Ganó el guión de Cannes 2007, uyuyuy (ojo: el Cineforo se llena de gente cara de itesiana muy de hueva, barboncitos de aspiraciones lánguidas y enanas sonrientes con opiniones estéticas para todo). Aquí, un link a una crítica con otra foto de Lotte y otro a una nota de la cinta en Cannes, uyuyuy.


3. Vea usted Slumdog millionaire. Es hermosa. Es tan cursi como Australia, tan pretenciosa como Auf der anderen Seite. Pero, si usted entra en su juego, saldrá de él transformado, lector escéptico, cambiada para siempre, interesada lectora. Y diga, después, conmigo: viva Danny Boyle.

(¡ESTABA ESCRITO!)

sábado, 3 de enero de 2009

Curiosidades de cumplir 29

1. La canción de Sabina que el shuffle pone en tu iTunes es Cuando era más joven. Y sonríes al identificarla.

2. Cuentas a los amigos que te envían felicitaciones. Y agradeces que varios ya no finjan tomarse la molestia de acordarle.

3. Si tienes un gato, comienzas a parecerte al Jon Arbuckle de las primeras tiras de Garfield: su rutina gira alrededor de rasguños, comida de mascotas, la tortura de los días de baño y la mirada agradecida de un venerable dios de doce centímetros de alzada que te aplaude silenciosamente cuando te sorprende limpiando su cajita de arena. Pero no tiene nada que ver con cumplir 29, todo lo anterior: en realidad pienso en que Jon era un soltero sin suerte.

4. La gente te mira y evalúa cómo te vistes. De veras lo hacen.

(FUMABA DE GOLPE Y SACABA LA LENGUA A LAS DAMAS QUE ANDABAN DEL BRAZO DE UN TIPO QUE NUNCA ERA YO)

viernes, 2 de enero de 2009

29

Hoy cumplí 29 años. Con arreglo a las consideraciones del Injuve, vivo el último año como joven; después ya seré adulto y pasaré a integrar otras filas estadísticas. Supongo que esto le ocurre a todos, pero yo siento como si no hubiera cumplido más de 25. Y los 25 fueron muchos años.

Gracias por las felicitaciones. No tengo propósito particular para los siguientes 365días. O sí, pero no lo diré aquí. No he posteado en muchos días. Estaba de vacaciones y no tuve energías para venir al blog; aun ahora, mientras escribo, todo me resulta complicado. Ya recuperaré mi ritmo habitual.

Se murió Harold Pinter, durante estos días. Apenas puedo imaginar un modo más triste de cerrar el año. Pero cada quien tiene sus tristezas, y hay que admitir que unas son más tristes que las otras.

Para mí, el amanecer, debajo de un gato de medio kilo de peso y mucha furia contenida, con la casa sucia y la convicción de que en algún momento me pondré a limpiarla, con mi barriga y mis bigotes, mis vacaciones en Indianápolis y Michigan incluyendo nieve y partido de los Colts, ha sido un buen amanecer.

Entremos en la vida con los ojos abiertos, que diría un emperador tan sensato para esto como para la muerte.

Gracias, Adriano.

(GRACIAS)

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Ejem, pues feliz Navidad

Disfrute mucho esta jornada, querido lectora, lectora apreciada. Note que no puedo poner acentos: estoy de vacaciones en Indy, vi la hermosa Slumdog millonaire y holgazaneo a 1 grado sobre cero, cuando hace calor. No exagero.

Un abrazo y nos leemos luego.

(SEA BUENO CON ALGUIEN HOY, ANDE; A LA GENTE LE GUSTA ESO)

martes, 23 de diciembre de 2008

Joe Pino el Asesino Giuliani





Nació el 25 de octubre de 2008. De manera que está por cumplir los dos meses. Ya está en casa. Viviremos juntos.

Es precioso, pero es un cabrón. All shall love him and despair.

(MIAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAU!!!)

martes, 16 de diciembre de 2008

El post de lo que pasa en mi escalera

1. Perdón a los tipos que hoy iban subiendo las escaleras de mi edificio: no quise asustarlos. Salí a regalarles una cajetilla de cigarrillos de la que quería deshacerme. No fumé uno solo, lo digo con la mano derecha sobre el corazón.


2. Hay una belleza singular en la serpiente fotografiada como una de las múltiples nuevas especies descubiertas en Vietnam. La trajeron El Mundo y El País.

3. 1% del PIB mundial: eso costaría parar la desaparición de especies. Uno se queda helado pensando: ¿y qué esperan, carajo?

4. El hombre del zapatazo. Chale.

5. ¿Quiere un test sobre VIH?

6. Shit. Shit. Shit. Shit.

(EL SOL ESTÁ CALIENTE EN MONTERREY...)