sábado, 21 de julio de 2007

Advertencia

Mataré a cualquiera que se atreva a contarme el final de Harry Potter.

Creo que leí algo malo. Que Voldemort mata a Hermione.

Como no quiero creerlo, no lo creeré.

Anoche había un relajo afuera de la Gonvill de Chapultepec y López Cotilla. Vi a un montón de gente, no tanta como con otros libros (me parece que la Gonvill de Plaza Patria estaba más llena cuando salió La Orden del Fénix), y le dije a Arturo que me comprara mi ejemplar. Dijo que sí, pero que no con esas filas. Accedí.

Hay de todo en los diarios. Toda la prensa (iba a escribir: "todo el mundo") se volcó a participar de esta ocasión: era nota segura, daba para crónica o sea que llenaba una página, daba para foto extravagante y colorida...

En una columna escribieron, creo que en el Daily Telegraph: "Creo que ni siquiera si apareciera un libro de Shakespeare con una portada dibujada por Miguel Ángel se desataría tanta expectación".

Sentí hasta feo.

El año que viene —o quizá dentro de cuatro, cuando hayan terminado las películas— la fiebre habrá bajado.

Poco a poco se diluirá el interés mundial por Harry. Los muertos enterrarán a sus muertos.

Quisiera tener aquí el libro. Es verdad.

Pero sabré esperar.

Sabré esperar.

(¡AVADA KEDA...! EJEM...)

No hay comentarios: