miércoles, 18 de febrero de 2009

Cronenberg


El IFC Center de Manhattan, que no me queda cerca, tendrá fines de semana de Cronenberg a la medianoche. Me parece excelente idea: nada mejor que salir con náuseas del cine para recorrer las maravillosas calles de Nueva York por ahí de las dos de la mañana. Oh, yo lo he hecho.

Me refiero a náuseas que, de a poco para acá, me provocan menos náuseas. Llamémoslas metanáuseas. Porque Cronenberg es el maestro de la metanáusea: en el pasado, me hacía vomitar su gana de hacerme vomitar. Pero he visto varias de sus cintas, así que puedo afirmar que, con independencia de las dos más recientes (que incorporaron su cáustica visión de lo natural y lo monstruoso a historias realistas y exigieron a sus intérpretes la sujeción no a lo artificial, sino, ya nos vamos entendiendo, a lo real), lo conozco y lo odié todo lo que pude. Pero lo respeto.

Qué ganas de haber trabajado algún día con don David Cronenberg, más admirado por idiotas que detestado por gente inteligente.

Mis favoritas de Cronenberg, insisto, con independencia de A history of violence y Eastern promises.

1. The fly.
2. Crash.
3. M. Butterfly.
4. Dead ringers.
5. Naked lunch.
6. Spider.
7. The Dead zone.
8. Existenz.
9. Videodrome.
10. Scanners.

(BRUNDLE VAN ZORN!)

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