lunes, 9 de febrero de 2009

Las jalisquillas eran reputas, dicen

"Jalisco tiene fama de producir hembras hermosas, fáciles y ardientes; tapatías eran un buen número de las chicas que practicaban la prostitución en esta época."


El autor del texto habla de finales del siglo XIX en México, a propósito del asesinato de una prostituta a manos de su rival de amores, otra hetaira nacida, bien en Zapopan, bien en San Pedro Tlaquepaque. Fue el famoso caso de la Chiquita María Villa. El libro se llamará Mujeres criminales, editado por Planeta y compilado por Agustín Sánchez González. Todavía no está en librerías.

Conviene señalar que Federico Gamboa, el autor de Santa, era amigo de la muerta y había asistido la noche anterior al sarao donde la asesina decidió su crimen:

"En un principio, la noticia no me impresiona mayormente; mas conforme analízola dentro del simón en que Jesús me lleva al ministerio, me alarma la posibilidad de que me citen del juzgado instructor, y con ello y el aparecer de mi nombre en diarios y papeles de información, la gente de buena conciencia ponga el grito en el cielo y a mí me pongan en disponibilidad, que es prima hermana de la cesantía absoluta. El caso es grave".

(¡NO HAY OJOS MÁS BELLOS EN LA TIERRA MÍA QUE LOS OJOS NEGROS DE UNA TAPATÍA!)

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