viernes, 30 de noviembre de 2007

Don Rubem

La foto es de Marco Aurelio Vargas y la he usado sin permiso. Espero que no le moleste, porque la considero una pequeña maravilla de retrato
Nosotros permaneceremos, nosotros escribiremos. Lo dijo hoy don Rubem Fonseca. Mi corazón sabe que confío en él, que me hace feliz.

Gracias, viejito chidísimo.

(¡¡¡!!!)

Dios, Dios, Dios

Dios. Dios. Dios. Dios. Dios. Qué mierda. Los católicos son, por lo regular, preocupantes. Los católicos enardecidos que participan en congresos de griteríos que celebran al Dios católico son inquietantes. Los que, además, producen niños de este talante, honestamente, son locos.

Pero ¿qué había de esperar uno? El mono y la mona producen monitos. El idiota y la idiota producen idiotitas.

Dios. Dios. Dios. Qué lejos me siento de todos tus hijos.

(¡YO NO SOY DE LA EVOLUCIÓN!)

Yo la mataba

¡Yo no choqué, me chocaron!. La chica no necesita presentaciones. Es la onda. Junto a ella, Pedrito Ni Merga hasta naco se ve, caray. Y efectivamente: la más asombrada es la Dramardilla. Ay, You Tube: cómo me alegras el día.

(O SEA, ¡PFF!, O SEA, ME PEGÓ MUY FUERTE EN LA CABEZA)

Zoey Zane

El caso es tan extraño, que no parece real. Entre tanto pinchi escritor aficionado a las adolescentes sexualmente activas y los asesinatos y el porno y cosas más o menos vinculadas, me parecería raro que no apareciera una novela la semana que viene. O quizá el fin de semana.

Pobre Emily. Pobre Zoey. Como en el corrido de Rosita Alvírez, una está en el cielo dándole cuenta al Creador, la otra está desapareciendo de internet y hasta de su blog. Ayayay.

('GARREN AL 'PÓLITO ÉSE)

jueves, 29 de noviembre de 2007

Yo soy uno de esos nueve

Pero, ¿por qué les parece tan impresionante? Todos lo sabemos hace años.

(LA BRONCA ES QUE LUEGO SALEN CHAFAS, PERO, BUENO: CUESTAN DIEZ PESOS!)

En la FIL no hay Strindberg y Gil ha muerto

Las editoriales llegan con sus catalogototes y estantes pizcados. Ni modo.

Estoy algo molesto. Hay tanto que leer, ¿por qué preocuparme por comprar?

Ni modo.

Gil ha muerto. Lo queríamos mucho.

Honremos a Gil.

(SNIF, SNIF)

Y el Cervantes es para...

Hoy lo sabremos. ¿Te imaginas que lo ande ganando don José Emilio? Ay, ay de la FIL..

(¿Y VILA MATAS O MARGO GLANZ QUÉ TAL?)

Calma


Cada cabeza es un mundo.

Y todo lo que quieren los otros mundos es controlar el tuyo.

(aislarse, según parece, al menos aislarse del todo, no es la opción...)

(chingada madre...)

(¡DÉJENME EN PAZ!)

martes, 27 de noviembre de 2007

Varios días sin postear: días de FIL

Hace un par de años tuve que dejar la FIL porque mi director consideró que yo requería un cierto disciplinamiento. No me he disciplinado y estoy de regreso: produciendo páginas, talacheando, pero en la feria. Libros, muchos y muy caros. Multitudes de tapatíos fresitas que cambiaron el kiosco del jardín por la Expo Guadalajara. Editores tristones resignados a sufrir cien o doscientos robos y que desayunan expresos todas las mañanas para enfrentarse al competido mundo del mercadito editorial. Extranjeros sonrientes de barbas mal rasuradas o intrépidas faldas para cincuentonas elegantes pero combativas, que compran cajitas con una docena de libros sencillos que consideran indispensables para las bibliotecas gringas o los estantes de otra feria editorial en el planeta. Meseros de mal humor, serviciosocialeros de mal humor, taxistas de mal humor, más meseros de mal humor, langostas vivas de mal humor porque saben que algún invitado con ínfulas excéntricas pedirá que se las sirvan bien cocidas termidor. Ceniceros que sirven para que te regañen porque no se debe fumar. Cuarentonas convertidas en heroínas del workaholismo que vomitan estos días todo lo que no pudieron hacer sentadas ante un puto teléfono el resto del año en una oficina demasiado fresa para llevar a sus ligues de fin de semana y demasiado miserable para presumir con sus amigos del oficio. Un montón de chilangos que miran por encima del hombro los progresos y el oropel efímero de la provincia. Bolitas de adolescentes y universitarias nalgonas, de figuras serpeantes y maquillaje fugaz y breve cachondeo con hombres de pasillos alfombrados que no se detendrán, oh, no se detendrán para decirles nada. ¿Dónde estuvieron todo el año, chicas del mural escolar? Comida rápida indigesta y cara. Muchedumbres, ruidosas, malolientes, que ponen a prueba la tolerancia de quienes estudian el comportamiento de las muchedumbres y echan a andar motores de simulación por computadora que líbrenos Dios no servirán si alguien se le escapa un cerillo mal apagado en un rincón condenado del triplay y el papel y los empaques de plástico. Todavía pocas máquinas para cobrar con tarjeta de débito. Refrescos de lata cuyo precio equivale al de un tinaco de agua potable. Representantes universitarios que hacen lo mismo que todos los años. Carriolas de mierda tentando al peligro. Ancianos endurecidos por la terquedad o el aburrimiento tentando al peligro. Escritores atildados o empavonados tentando al peligro ora por la ninfofilia ora por la hipertensión. Tardes de sol que azota con la furia de un minibusero humillado. La majadería de los reporteros en plan paparazzi-mata-ex-princesa-de-Gales. Rechinar de dientes por placer o por estrés en las oficinas de quienes detentan el poder este año. Y libros. Mierda, libros. Cientos y miles de libros que no leeré, que no podré comprar, que podría tener en casa para cuidarlos como otros no sabrán cuidarlos. Libros que me hacen falta, libros que serían mis amigos, libros que dormirían junto a mí en noches de un placer íntimo e incomunicable que tienen la gracia de Stevenson o la belleza de Joseph Roth o la bilis de Martin Amis o el breve y sencillo genio encapsulado de Verónica en El ángel de Nicolás. El teatro de Pinter de Brecht de Beckett de Strindberg de Ibsen. Shakespeare en ediciones a prueba de tontos. La obscenidad de los precios de Siruela o de El Acantilado. Kertész. Odiar a Tusquets porque agregan un cero en estos nueve días. Odiar a quienes saben robarse los libros que les importan y que sabrán amar como si se robaran a una novia por el zaguán o por el ventanal trepados en el lomo de un caballo de jornales, deshonrarlos y que ya no los quieran en casa y se queden con uno, a vivir y a fundar una casa. Sufrir de alegría cuando bolsas con asas de fibra se incrustan y calan en los dedos porque pesan demasiado. Descansar los pies, limpiarse el sudor de la frente, dar gracias a todos los dioses porque habrá algo de libros que presumirle a la buena familia tapatía y sus exagerados tickets de compra con sus precios fuera de órbita. Dar gracias a todos los dioses porque un buen día dice uno: "Ahí va Rubem Fonseca", y uno siente en el corazón el pálpito de quien le agradece a un viejito calvo y bajo uno, dos cuentos magníficos. Allí está, está vivo. Y, si no, están vivos sus libros, y extienden sus manos al corazón de quien pasa frente a ellos, léeme te dicen. Qué ruido mundanal, qué escándalo, y debajo de él, las voces, Quevedo, de tantos, nobles muertos.

(¡QUIERO IR PUES A LA CHINGADA FIL!)

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Ideas sobre el canibalismo

1. Que es un asunto tan exageradamente moral, que termina por ser estético (usted perdonará, don De Quincey).

2. Que cualquiera que llegue a cocinar a alguien, debe tener la resistencia moral o la fineza estética suficiente para llegar hasta el final de su obra: no nada más cueces la carne del ser humano al que habrás de comerte, también aderezas y sazonas y preparas y adornas.

3. Que Mazzy Star algo se traía con aquella cosa tan linda que era "Fade to you". ¿Recuerdan la letra, cuando hablaba aquello de "a breath that's true"? "You live your life, you go in shadows, you'll come apart and you'll go black: some kind of night into your darkness colors your eyes with what's not there...".

(FAAAAADE INTO YOUUUU)

Impactante hallazgo y convicción repentina

Mi espalda no me recuerda a nada.

Nunca me la he visto.

¡Quiero verme la espalda!

(AAAARGH!)

lunes, 19 de noviembre de 2007

Carcharodon megalodon

Escala: tiburón blanco contra megalodón. Se ve méndigo. Estaba méndigo
La cosa era un animal emparentado con los tiburones, y se da la circunstancia de que parece una especie de hermano mayor, el hermano mayor bruto, del gran tiburón blanco. Las comparaciones, odiosas por lo regular, se vuelven fantásticas con el carcharodon megalodon. Por su mandíbula habría cabido usted con tanta sencillez que el bichito no habría tenido que masticarlo siquiera. Sus dientes son del tamaño de una mano humana. Habría medido entre 15 y 25 metros de longitud. Toda una verdadera bestia.

Luego están los foros de zoología, zoología prehistórica y criptzoología, que apasionan a ociosos cuyas imaginación se pierde en marasmos más allá de lo fantástico, donde lo vulgar aterra a lo fantástico. Y discuten si existe o no actualmente. Y uno piensa: y, si existiera, ¿no sería mejor que no lo conociéramos nunca? El océano ya es bastante oscuro, y nos repele de tan evidente manera, con tan insistente indignación.

Los secretos del universo no merecen nuestra ansiedad pornográfica.

(GRACIAS, SEÑOR, POR NO SITUARNOS EN EL MIOCENO)

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Ira Levin


Sé que Tania tiene una deuda pronta de cumplir con cierta trampa de muerte. Yo, por lo pronto, lamento lo lamentable: en la cabeza de este señor empezó la única película de terror que todavía me da miedo. Descanse, míster Levin: este mundo es harto feo y se merece un reposo.

(¡QUIERO EL PAPEL DE CHRISTOPHER REEVE!)

Y yo que me quejo

En el mundo pasan cosas muy jodidas y pestilentes. Cosas muy jodidas. Este álbum de El Mundo da cuenta de la bronca del sida en Kiev, capital de Ucrania. Hay sitios y gente donde la cosa va peor, seguro. Lo que me molesta es la frivolidad con que podemos abordarlo cuando nos interesa poco fijarnos en el tema. Bebés con sida, por ejemplo: uno lo piensa y son números fríos, estadísticas que hacen levantar la deja de asombro preocupado, "ay, qué horror". Pero son bebés con sida, carajo. Bebés con sida.

Y yo haciendo teatro, y quejándome porque con mi trabajo se me dificulta estudiar. No me extraña que el catolicismo se aproveche de los miedos de la gente: ¿cómo va uno a llegar a viejo tranquilo, sin tener en qué descargar sus temores?

(EL REDACTOR DE ESTE BLOG PASA POR UN MAL DÍA: PERDONARLE)

martes, 13 de noviembre de 2007

Este viejo andaba mal, muy mal (igual de mal que tú y yo y todos)

Ahora he terminado Relampagueo y Sonata de espectros. Y estoy fascinado, asustado, emocionado, entristecido. De todo. ¿Por qué en Sonata..., la peor escena, la más temible, la más terrorífica es la parte brillante del tercer acto, ese romántico cuadro con que inicia la charla entre la Señorita y el Estudiante? ¿Por qué Strindberg no se permitió ser ingenuo ante la felicidad? Un momento más, y ninguno de los dos personajes se habría dado cuenta de que empezaban a plantearse el escenario interminable de un tormento.

Señorita: ¡Qué hermoso! ¿Quién tuvo esta ocurrencia?
Estudiante: ¡Tú!
Señorita: ¡Tú!
Estudiante: Nosotros. Entre los dos hemos engendrado algo. Estamos casados.
Señorita: Todavía no.
Estudiante: ¿Qué falta todavía?
Señorita: La espera, pruebas, paciencia.
Estudiante: Bien, sométame a prueba, a examen. (Pausa) Dígame. ¿Por qué están sus padres sentados allí, sin decir una sola palabra?
Señorita: Porque no tienen nada que decirse, ya que el uno no cree lo que le dice al otro. Mi padre se ha expresado así: ¿Con qué objeto vamos a hablar cuando no podemos engañarnos?
Estudiante: ¡Esto es espantoso!


Y el coro del final del segundo y el tercer actos:

Al ver el sol me parecía,
que vi al ser oculto:
cada cual disfruta,
de sus acciones buenas.
Consuela al que ofendiste,
no pagues la maldad con maldad.
El no pecar es no temer;
el no pecar es vivir en paz.


Dios te guarde y te salve del tormento, señor August. Lo pasaste mal, ¿cierto? Acá, quiero decir.

Pobrecito de ti.

Pobrecitos de todos nosotros.

(CUANDO SE GUARDA SILENCIO DEMASIADO TIEMPO, SE FORMA ALGO COMO UN AGUA ESTANCADA, QUE SE PUDRE)

¿Por qué no te callas?

Zapatero ha hecho lo que ha debido hacer: explicar a los oyentes, explicar a los testigos, explicar a los públicos y a sus propios representados, que no estaba de acuerdo con lo que podría haberse considerado un desliz de parte de Hugo Chávez. Porque deslices ocurren, y uno va y se disculpa por ellos y asume, desde entonces, la posición de quien sabe que debe cuidar sus palabras. Y los repite y entonces se disculpa de nuevo, y se esfuerza el doble por que se su boca no le traicione; o su cerebro, que para eso la cortesía es el arte de escoger entre los propios pensamientos, según decía la madame de Stáel. Y sin negarle a Chávez el derecho a haber metido la pata, le ha dado la oportunidad de ver el complejo y sutil entramado general de la cosa: mire, señor presidente, que es una contradicción ofensiva que intentemos entablar acá un diálogo y venga usted y lo descalifique y luego se enterque en descalificar los que descalificamos su descalificación; mire, señor presidente, no, déjeme hablar, déjeme hablar que ahora que me explico necesito hablar y que usted, que ya ha tenido su oportunidad de decir lo que piensa, ahora debe pensar lo que yo digo, no, mire, déjeme hablar. Y ha intentado dar la vuelta y detenerse y tener paciencia y no comportarse como Chávez, no comportarse como el otro, no ser el que comete el error que quiere denunciar. Y ha hecho tal gala de su paciencia y de su tolerancia y de su cortesía y de su buena educación, que ha exasperado a alguien más viejo y menos paciente, pero decididamente más práctico para solucionar las cosas cuando uno intenta explicarle la cortesía a un chango, cuando uno intenta ser elegante con un retorcido brutazo, cuando uno intenta ser amable con un cavernícola.

Y el Rey ha dicho:

¡Tú! ¿Por qué no te callas?

Y pongo los signos de interrogación porque me gusta lo que aprendí en la escuela, que, si no, los quitaba, y sentiría que escribo algo más cercano a lo que el Rey ha dicho: cállate, cállate que callarnos no va a callarnos, cállate que nos debes un mínimo de atención. CÁ LLA TE.

Y mira lo que son las cosas: a mí Chávez me revuelve los intestinos de asco, pero esta vez no he evitado ir al YouTube, sino que lo he hecho. Y he terminado. Y ahora, por una vez, y no sé si lo repetiré pero qué triunfo de la exasperación sobre la majadería: ¡Viva el Rey!

Ay, ya lo he dicho.

Don Guillermo Sheridan ha sido menos cándido que yo y ha planteado que el Rey lo encanta. Que es cierto.

Por una vez, ¿no habría sido maravilloso ver que encarcelaran a aquel que desobedeciera a Su Majestad? Y el majaderazo ése, ¿se va a disculpar? Ja.

(QUE TE CALLES, GORILA!)

¡No torturen a los crustáceos!


¡Los crustáceos son nuestros amigos! Y la sospecha de que siempre sí sienten dolor cuando los cuecen vivos repugna. O, al menos, saca bastantito de onda. ¡Como mínimo habrá que doparlos antes! Y estos canijos, que llaman "giant bugs" a las pobres langostas, y que dicen que si uno puede despachurrar sin escrúpulos a una araña debería poder hacer lo mismo con una langosta, ¡tocarse el corazón, caray!

En realidad me vale un carajo. Yo llegué al asunto éste porque El Mundo tituló "Los crustáceos sienten dolor en el puchero", y no supe si reírme, o avergonzarme porque no sé qué parte del cuerpo de un crustáceo es el puchero. Mi niño interior preguntó: "Y los seres humanos, ¿tenemos también un puchero?".

Eso que ni qué.

(ASOCIACIÓN DEFENSORA DE LA LANGOSTA SABROSONA)

lunes, 12 de noviembre de 2007

Los Mailer duros no bailan


Ni modo, viejito. Llegó la hora. El sábado se nos murió don Norman Mailer. No hay nada que hacer, porque ya está muerto: y si no lo estuviera, como todos los demás, estaría por morirse.

(BUÁ)

Este cabrón tiene 27 años y ya lo nominaron al Óscar

Ahi como lo ven, como de que no se baña, vuelve locas a las chicas y a mi novia entre ellas
Pos feliz cumpleaños, hijito de la rechistil. Y donde te le acerques demasiado a mi chica, que te venera, te mato. Que al cabo soy más viejo y peor actor que tú.

(BUÁ)

Verlaine y Rimbaud

La anterior semana pude dedicarla a mi amor por Patti Smith. Decidí dejarlo descansar y amanezco en El Universal con una nota acerca de la campaña para salvar la casa donde vivieron aquellos dos cuando estaban de enamorados. A mí, como que no me importa. Pero me importa Patti y, si a ella le importa, me importa a mí.

(Y AL GUSTO LE GUSTA EL GUSTO)