"A veces me obligo a escribir para no dejar que esas pequeñas cosas queden dentro de mí, para no alimentar el monstruo que tengo dentro".
(QUÉ ANTROPOLÓGICAMENTE RIDÍCULOS SOMOS)
"A veces me obligo a escribir para no dejar que esas pequeñas cosas queden dentro de mí, para no alimentar el monstruo que tengo dentro".







No somos brujas ni somos magas, pero tampoco somos sirenas. Somos mujeres, igual que todas, somos "nosotras" y no "cualquieras". Se nos antojan las mismas cosas que a todo el mundo y a los demás. Ya lo dijo la gran Sor Juana: a quién más vamos a culpar... La que peca por la paga o el que paga por pecar, la que pica por la droga o el que droga por picar, la que todo el día le chinga o el que chinga por chingar, o la culpa que es culposa y no sabe a quién culpar.
No somos santas ni somos cosas, pero tampoco tan peligrosas. Somos mujeres de carne y hueso: tenemos esto, tenemos eso. Tenemos ganas, entre otras cosas, de mantener nuestra dignidad. Ya lo dijo la peor de todas: a quién más vamos a culpar... La mujer, porque se deja, o el que deja a la mujer; la madrota porque explota o el padrote al explotar. La moral porque se dobla o el que dobla la moral, o los socios de la sucia mentirosa sociedad.
Que nos dejen libremente por las calles circular, porque, pase lo que pase, no nos van a centavear: porque de hoy en adelante nos haremos respetar, ¡somos libres y queremos trabajar! Porque todos los derechos nos los van a respetar, ¡y que vivan las mujeres! ¡Viva nuestra libertad!



"Yo mataba por capricho monetario, por gratificación biológica y para que el dolor me abandonara".

Dark Victory es un gran cómic de Batman, grande de verdad, que no es de Frank Miller (je, es que ahora está tan de moda). Con un poco de ayuda de la Gatúbela, y sin que Gordon pueda ayudarlo demasiado, Batman se enfrenta a la mafia Falcone, encabezada ahora por Sofia Falcone Gigante, que al parecer trama el asesianto de un añorado Harvey Dent en el Arkham Asylum, mientras que, al mismo tiempo, un asesino que se identifica con el juego del Ahorcado se suelta a matar policías. Hay de todo, aparecen muchos de los villanos —el Espantapájaros, Solomon Grundy— y espacio para un buen lucimiento de actores taquilleros. Aquí tiene un sentido enorme la presencia de Rachel Weisz como Selina Kyle, y desgraciadamente la aparición de El Acertijo es menor, pero significativa, de modo que exige a un tipo de los tamaños de Johnny Depp. El único problema (o ventaja) es que presenta a Robin, o a Dick Grayson, mejor dicho. Luego hay un merengue tremebundo con Dent encabezando a todos los villanos habidos y por haber (inolvidable, el trazo de esta Poison Ivy). El cómic es de Jeph Loeb y Tim Sale y funge como una especie de continuación de The Long Halloween.





Mensaje de Augusto Boal para el Día Mundial del Teatro
(27 de Marzo de 2009)
Todas las sociedades humanas son espectaculares en su vida cotidiana y producen espectáculos en momentos especiales. Son espectaculares como forma de organización social y producen espectáculos como este que ustedes han venido a ver.
Aunque inconscientemente, las relaciones humanas se estructuran de forma teatral: el uso del espacio, el lenguaje del cuerpo, la elección de las palabras y la modulación de las voces, la confrontación de ideas y pasiones, todo lo que hacemos en el escenario lo hacemos siempre en nuestras vidas: ¡nosotros somos teatro!
No sólo las bodas y los funerales son espectáculos, también los rituales cotidianos que, por su familiaridad, no nos llegan a la consciencia. No sólo pompas, sino también el café de la mañana y los buenos días, los tímidos enamoramientos, los grandes conflictos pasionales, una sesión del Senado o una reunión diplomática; todo es teatro.
Una de las principales funciones de nuestro arte es hacer conscientes esos espectáculos de la vida diaria donde los actores son los propios espectadores y el escenario es la platea y la platea, escenario. Somos todos artistas: haciendo teatro, aprendemos a ver aquello que resalta a los ojos, pero que somos incapaces de ver al estar tan habituados a mirarlo. Lo que nos es familiar se convierte en invisible: hacer teatro, al contrario, ilumina el escenario de nuestra vida cotidiana.
En septiembre del año pasado fuimos sorprendidos por una revelación teatral: nosotros pensábamos que vivíamos en un mundo seguro, a pesar de las guerras, genocidios, hecatombes y torturas que estaban acaeciendo, sí, pero lejos de nosotros, en países distantes y salvajes. Nosotros que vivíamos seguros con nuestro dinero guardado en un banco respetable o en las manos de un honesto corredor de Bolsa, fuimos informados de que ese dinero no existía, era virtual, fea ficción de algunos economistas que no eran ficción, ni eran seguros, ni respetables. No pasaba de ser mal teatro con triste enredo, donde pocos ganaban mucho y muchos perdían todo. Políticos de los países ricos se encerraban en reuniones secretas y de ahí salían con soluciones mágicas. Nosotros, las víctimas de sus decisiones, continuábamos de espectadores sentados en la última fila de las gradas.
Veinte años atrás, yo dirigí Fedra de Racine, en Río de Janeiro. El escenario era pobre: en el suelo, pieles de vaca, alrededor, bambúes. Antes de comenzar el espectáculo, les decía a mis actores: “Ahora acaba la ficción que hacemos en el día a día. Cuando crucemos esos bambúes, allá en el escenario, ninguno de vosotros tiene el derecho de mentir. El Teatro es la Verdad Escondida.”
Viendo el mundo, además de las apariencias, vemos a opresores y oprimidos en todas las sociedades, etnias, géneros, clases y castas, vemos el mundo injusto y cruel. Tenemos la obligación de inventar otro mundo porque sabemos que otro mundo es posible. Pero nos incumbe a nosotros el construirlo con nuestras manos entrando en escena, en el escenario y en la vida.
Asistan al espectáculo que va a comenzar; después, en sus casas con sus amigos, hagan sus obras ustedes mismos y vean lo que jamás pudieron ver: aquello que salta a nuestros ojos. El teatro no puede ser solamente un evento, ¡es forma de vida!
Actores somos todos nosotros, el ciudadano no es aquel que vive en sociedad: ¡es aquel que la transforma!
1. En este sitio dicen que Voltron es la mejor caricatura de los 80. Ja. Enlistan un top ten, de hecho, y sostienen en la lista a los Transformers, GI Joe y el Inspector Gadget. Por fortuna, no se olvidaron de los Thundercats.

ACT III
SCENE I. Rome. A street.
Enter Judges, Senators and Tribunes, with MARTIUS and QUINTUS, bound, passing on to the place of execution; TITUS going before, pleading
TITUS ANDRONICUS
Hear me, grave fathers! noble tribunes, stay!
For pity of mine age, whose youth was spent
In dangerous wars, whilst you securely slept;
For all my blood in Rome's great quarrel shed;
For all the frosty nights that I have watch'd;
And for these bitter tears, which now you see
Filling the aged wrinkles in my cheeks;
Be pitiful to my condemned sons,
Whose souls are not corrupted as 'tis thought.
For two and twenty sons I never wept,
Because they died in honour's lofty bed.
Lieth down; the Judges, & c., pass by him, and Exeunt
For these, these, tribunes, in the dust I write
My heart's deep languor and my soul's sad tears:
Let my tears stanch the earth's dry appetite;
My sons' sweet blood will make it shame and blush.
O earth, I will befriend thee more with rain,
That shall distil from these two ancient urns,
Than youthful April shall with all his showers:
In summer's drought I'll drop upon thee still;
In winter with warm tears I'll melt the snow
And keep eternal spring-time on thy face,
So thou refuse to drink my dear sons' blood.
Enter LUCIUS, with his sword drawn
O reverend tribunes! O gentle, aged men!
Unbind my sons, reverse the doom of death;
And let me say, that never wept before,
My tears are now prevailing orators.
LUCIUS
O noble father, you lament in vain:
The tribunes hear you not; no man is by;
And you recount your sorrows to a stone.
TITUS ANDRONICUS
Ah, Lucius, for thy brothers let me plead.
Grave tribunes, once more I entreat of you,--
LUCIUS
My gracious lord, no tribune hears you speak.
TITUS ANDRONICUS
Why, tis no matter, man; if they did hear,
They would not mark me, or if they did mark,
They would not pity me, yet plead I must;
Therefore I tell my sorrows to the stones;
Who, though they cannot answer my distress,
Yet in some sort they are better than the tribunes,
For that they will not intercept my tale:
When I do weep, they humbly at my feet
Receive my tears and seem to weep with me;
And, were they but attired in grave weeds,
Rome could afford no tribune like to these.
A stone is soft as wax,--tribunes more hard than stones;
A stone is silent, and offendeth not,
And tribunes with their tongues doom men to death.


—Oiga, y en el caso (inaudible), señor gobernador... es que usted, cuando está también de acuerdo que, pues, una madre, de alguna manera, sea obligada...
—No voy a entrar a ese tema. Las circunstancias pueden ser las que ustedes quieran, nadie tiene derecho a disponer de la vida de otro ser humano, nadie, yo creo que eso es contundente; alguien que le va mal en la vida, nadie tiene derecho a hacerlo. Miren: si les gusta la historia, chequen la iniciativa que se presentó en el sentido inverso, ¿sí?, en la Alemania de Hitler. Hitler presentó una iniciativa exactamente al revés, y yo creo que lo que están haciendo las personas que presentan la iniciativa es dignificar a la gente de Jalisco; nosotros no nos podemos equiparar con lo que hizo Hitler en Alemania. Hitler presentó exactamente lo inverso y tuvo vigor en Alemania mientras Hitler estuvo ahí. Por algo fue derrotado Hitler, ¿no?, y es como un antiejemplo de lo que no debe ocurrir.






1. Kramer vs. Kramer.
2. Midnight cowboy.
3. El graduado.
4. Papillon.
5. Wag the dog.
6. Straw dogs.
7. Marathon man (la de la broma con sir Olivier).
8. Todos los hombres del presidente.
9. Perfume: the story of a murderer.
10. Tootsie.
11. (fuera de concurso) Rain man.
12. (fuera de concurso) Stranger than fiction.